martes

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Te doy mi cuerpo infinito y redondo de mujer-abrazo, mi cuerpo desnudo, sin tallas ni complejos … todo tuyo.

Te doy mi cuerpo sangre, mi cuerpo leche, mi cuerpo carne, mi vientre sagrado que te dio cobijo, su memoria abultada que te honra, sin tirantez, sin tiranías…

Te doy mi cuerpo hermoso de madre cercana a los cuarenta, de madre consciente, de madre instintiva, de madre deseante y saciada, de madre- vida

Te doy mi cuerpo de mujer cíclica con todas sus hormonas, mis subidones sin ascensor, mis altibajos sin escaleras, mis lunas ancestrales, mi menstruación roja y sagrada … me costó aprender a amarla, te enseñaré.

Te doy mi cuerpo amado, por papá, por mí misma, mi cuerpo placentero, mi cuerpo recolector de historias, mi cuerpo guardián de secretos, mi-tu morada.

Te doy mi cuerpo sabio con todos sus idiomas, con sus cartografías, sus recovecos… ningún hombre llegó donde tú llegas, ya no hay corazas.

Te doy mi cuerpo rebelde, mi cuerpo salvaje, mi cuerpo politizado, mi cuerpo insumiso, mi cuerpo que cuestiona el sistema capitalista y patriarcal, mi cuerpo orgulloso de mujer en lucha, aquí y ahora.

Te doy mi cuerpo-mente de adicta a la literatura, mi hermoso baúl de mujer culta, mis idiomas, mi música, mis libros, mis poemas… tanto que creía que sabía, hija mía, y sin embargo todo es nuevo.

Te doy mi cuerpo sin relojes, mis horas vivas, mi hermoso trabajo no remunerado, mis sonrisas sin límite, mi cercanía… te doy mis seis sentidos.

Te doy mi cuerpo cuando está sano, mi cuerpo cuando enferma, mis límites sobrepasados, mis deseos cumplidos, mis lágrimas, mis miedos, mi paciencia infinita, mis pequeñas victorias cotidianas… soy yo: tu madre, la que tan bien conoces, imperfecta y humana, con matices.

Te doy mi cuerpo Zambra, te lo presto, para que lo conviertas en campamento base y vayas, vengas, vuelvas…

tuyo, mientras tú quieras, ya lo sabes.



Myriam Moya Tena

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