lunes

heredar


amarte mucho más


pueda mi corazón estar abierto siempre a los pequeños 
pájaros que son los secretos de la vida 
sea lo que sea lo que canten supera al conocimiento 
y si el hombre cesa de escucharlos se ha hecho viejo 

pueda mi mente pasear hambrienta 
y envalentonada y sedienta y maleable 
pueda incluso equivocarse en domingo 
para cuando el hombre comprende ya no es joven 

y pueda yo mismo no hacer nada útil 
y amarte mucho más que de verdad 
no ha habido nadie tan loco que errara 
volcándose el cielo con una sonrisa



EE CUMMINGS

miércoles

maternar




El mayor desafío

¿Qué significa maternar a un niño? Significa dar prioridad a las necesidades básicas de la criatura por sobre las propias. ¿Por qué nos resulta tan difícil? Porque cuando nosotras hemos sido niñas, no hemos sido colmadas en la medida de nuestras expectativas. Hoy que hemos devenido adultas, en parte anhelamos auto satisfacernos, nutrirnos y cuidarnos para compensar aquel vacío original. Así se establece una “lucha” entre el deseo del niño real y el deseo de la niña que habita en nuestro interior. Resulta que ése será el principal desafío: el de reconocer la infancia real que hemos experimentado. Especialmente la distancia que hay entre aquello que nos aconteció (el nivel de desamparo, soledad, violencia, engaños, castigos o incomprensión al que hemos estado sometidas) y aquello que creemos recordar. Si no tenemos un panorama claro sobre las experiencias de nuestra niñez, difícilmente podamos comprender aquello que el niño reclama hoy.

¿Sirve evocar la propia infancia cuando tenemos hijos? Más que nunca. Porque no podremos comprender, percibir ni compadecer a un hijo; si antes no hemos retomado el contacto íntimo con la niña que hemos sido.

Laura Gutman

lunes

hijito



Una carrera

Cuando entro a la carrera con un auto
de plástico celeste, me repite: “¡Amigo,
cuidado, amigo!” Y quiero entusiasmarme
en las vueltas sin fin que habrá que dar
por la orilla del sillón. Sin dudas que
jugar le hace bien, no es un capricho como
los que opone a la comida, al baño y a los cambios
de ropa. No me abandona la ambigua
melancolía de no saber si decirle que sí
a todo, y arruinar su carácter, o gritarle
para que me obedezca. ¿A qué ley
deberíamos acostumbrarnos? Apenas paso
con mi descuidado bólido celeste
sus dos manitos que llevan uno blanco
y otro bordó, él me avisa: “¡Está rojo,
amigo!” El sí y el no que no dependen
más que del momento, las horas del día
estiran mi capacidad de decisión
hasta perder cualquier frase verdadera.
El reto o el silencio se repiten sin límites.
Tiene razón Michaux, nunca se llega,
el padre siempre es algo que va a ser.
¿Pero cómo se vive la tendencia,
lo inacabado con algo de alegría?
Ningún acto maniático o poema
podrá ser tan jovial y afirmativo,
perfecto como un niño, tan dotado
para el refinamiento extremo del amor
y del pedido irrealizable. ¿Es infinito
el espacio afectivo? ¡Como si el infinito
pudiera dividirse o calibrarse!
Pero él quiere, insiste, opone, ahora percibe
el límite, ahí puede conocerme. Lástima
que yo no pueda verlo, reírme de mi estúpida
limitación y no salir de mí con algún gesto
brusco y hosco. Y si dijera: “Amigo,
pensar es limitarse y no estoy hecho
para tanto”. Al menos podría seguir
jugando a los autitos, esperar que el sentido
se limitara solo, irreflexivamente,
a la hora de escribir. Aunque mi educación
de padre no se escriba, y deba hacerse,
¿sabré escucharte, hijito, maestro
de la sociabilidad más absoluta
y absorbente? “La última vuelta, amigo,
y vamos al jardín que se hace tarde.”



Silvio Mattoni

viernes

Consejos de estilo para referirse a las personas con SD


En muchas ocasiones se habla de forma incorrecta de las personas con discapacidad, refiriéndose a ellas con términos como minusválidos, afectados, enfermos. En el caso de las personas con síndrome de Down, en algunos medios los comunicadores en ocasiones utilizan términos incorrectos como “angelitos”, “seres especiales”, “chicos no convencionales” o el aberrante “mogólico”.
Todas estas equivocaciones involuntarias parten de la falta de información, pero más allá del error, lo que producen es daño en la dignidad de las personas con discapacidad.
Desde distintas organizaciones nacionales y organismos mundiales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), consideran que las personas con discapacidad intelectual merecen que se les trate de manera adecuada.

Por ello, recomendamos utilizar términos como:

- Persona con síndrome de Down
- Persona con trisomía 21
- Persona con discapacidad intelectual

Las personas con síndrome de Down NO “sufren” ni “padecen” síndrome
de Down, ni están “afectadas” por la trisomía 21, simplemente SON
PERSONAS con síndrome de Down o trisomía 21.

Fuente: ASDRA
http://www.asdra.org.ar/recursos/