sábado

las madres


LAS REGLAS DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA

Las reglas de la poesía contemporánea
Me parecen objetivas e impiadosas
Algo que sólo unos pocos pueden dominar
Y yo no estoy entre ellos
Además, las madres somos arrojadas constantemente
A preguntarnos por el sustento
El sustento se consigue en el mundo
A través de la batalla, la dureza y la ambición
Y nuestros hijos son blandos
Son una cueva de carne blanda donde
Las reglas del mundo no tienen sentido ni fin.

*

Cecilia Pavón

sábado

cumpleaños





Laburando con mi hija dormida en brazos, pienso: mañana cumple dos años y todo lo que puede cambiar un adulto y todo lo que puede crecer un bebé en ese tiempo. cuánta sabiduría real, Cora, trajiste a nuestras vidas, una saber antiguo pegado a las emociones y al amor profundo, con qué intensidad cambiaste nuestra percepción del mundo y de las personas. 
mi papá, polaco duro, me mandó un mensajito de texto cuando yo más lo necesitaba y me sentía indefensa: "siempre estaré contigo. te quiero mucho" y estas palabras sencillas son las que hoy te digo a vos, Cora. 
gracias hija por enseñarme tanto.

jueves

ojos de nubes



yo acabo de escribirle un poema a mi hermano con Síndrome de Down:


me acerco y vos
qué ves
Hernán
detrás de tus lentos ojos de nubes
qué saboreás
con tu enorme lengua salada
tus brazos
apoyados en la mesa
qué rodean
y tus manos
blandas
qué acarician
tu idioma qué dice
escondido en sílabas repetidas
y risas guturales
una y otra vez
qué saltan incansables
tus pies de escamas
qué agitan en su interior
el balanceo de tu cuerpo y los gritos
de brava infancia
qué alegría presienten
tus dedos que aletean
qué lugares
habitados por el vuelo
recorren tu cuerpo dispuesto
para el abrazo
abierto a lo que se aproxima
despreocupado y lejos
del futuro
en el precioso instante de mi beso


Verónica Pérez Arango

imagen: Ro Sal de Aquí

viernes

Beto





El proyecto surgió a partir del compromiso con la inclusión y visibilización como con la "desdramatización" de lo que significa tener un familiar, alumno, amigo o compañero con trisomía 21.


jueves

viviera


jerarquías

Cuando nació poco

me importaron 
las palabras down
y síndrome. 
Sí en cambio
las palabras 
cardiopatía 
y operación. Yo quería
que mi hijo 
viviera, eso
me parecía

importante. 

Según dicen, fui 
afortunada
al recibir
lo que algunxs 
llaman
la noticia.
La neonatóloga 
dijo
estos chicos 
eligen 
a que hogar
venir, 
enunciado que
considerándolo innecesario 
y amable, 
no creí.


Marcela Saracho
22 mayo 2014. de La tarde.
(mañana cumple trece años)


miércoles

¿y si un día dejamos de lado los prejuicios y tratamos de vivir plenos?


7 Frases Que No Quiero Volver A Escuchar Acerca De La Discapacidad De Mis Hijos

Felizmente, No se le nota mucho! 
Ese es uno de los prejuicios más “prejuiciosos” de la sociedad (valga la redundancia). Creemos que la discapacidad tiene una cara, y que mientras menos se le note, los padres vamos a estar más felices, o ellos van a ser más capaces. Sinceramente a mi no me importa si se les nota mucho o poco ser quienes son, cada uno de sus rasgos y sus características los hacen ser quienes son. Como te sentirías tu como padre si alguien te dice algo como, tu hijo no es tan bueno como debería para ser exitoso, pero tranquilo, porque no se le nota mucho, quizás eso le ayude!
Lo bueno es que no son como los otros como ella o él. 
Los otros como ella o él somos todos. Efectivamente no son como tu ni como yo, ni como nadie más, porque son ellos mismos. Etiquetar, excluir y creer que pertenecen a otro planeta no es un modo inclusivo de pensar. Pertenecen al mismo mundo, al mismo universo y al mismo espacio que todos los demás. Es su derecho.
En mis épocas “estos niños” eran, o se les llamaba..
Pasa la página, estamos en otra época. La gente se ha educado, está cambiando, está evolucionando. No son “estos niños”, son niños, como todos.
Es que no tengo experiencia con niños con discapacidad
Vuélvelo a leer: “Es que no tengo experiencia con niños con discapacidad.” Si no tienes experiencia con niños es comprensible tu preocupación, aunque lidiar con niños es tan fácil como aprender a escuchar. Si tienes experiencia con niños, no tienes nada de qué preocuparte, lo que tienes delante es uno de ellos: un niño con sus propias habilidades y sus propios retos.
Yo no estudié Educación Especial 
Yo tampoco estudié paternidad especial, y aquí me ves, convertida en madre especial. Necesitamos Maestros y Educadores Especiales para educar niños especiales. ! Realmente es así de sencillo! Todo se trata de escribirlo correctamente y aprender a leerlo sin la necesidades de adjetivos innecesarios.
Cuando veo niños así, le doy gracias a Dios porque mis hijos están sanos 
Los míos también, y ¡me imagino que también los tuyos se enferman como todos! Y si en algún momento dejan de estar sanos para enfrentar una enfermedad, ¿dejarías de estar agradecido o agradecida? o ¿harías tu mejor esfuerzo por cuidarlos y amarlos? Lo digo porque aunque es increíble creer que alguien diría algo así, pasa mucho todavía, y aunque la discapacidad no es una enfermedad, hay en el mundo muchos niños con enfermedades difíciles, y el dolor de sus familias no es precisamente un aliciente para que tu te sientas mejor. Agradece por tus hijos, por tu vida, por el aire que respiras, pero elimina la composición condicional de esta frase.
Te admiro por lo que haces por tus hijos especiales
Por favor no me admires basada o basado en la asunción de que hago más de lo que debo o que mi vida es un calvario. La mayor parte del tiempo me esfuerzo por hacer lo correcto, pero créeme, no es ningún esfuerzo amar a mis propios hijos.
Por lo menos, nunca se irán de tu lado y nunca estarás sola/o
Puede que no sea así, y aunque no sea tu intención, tu comentario limita las posibilidades de mis hijos. Probablemente escribirán su propia historia, hay que darle tiempo al tiempo, vivir cada día al máximo y dejarlos a ellos mostrarnos hasta donde podrán llegar. Hoy es demasiado pronto para definir lo que podrán mañana.

lunes

BELLA TAREA

La bella tarea: elegir conscientemente, elegir sabiamente, emponderarse, dar a luz.

El grito

El sostén
Los pies en la tierra
El ritmo





lunes

vivir





LA VERDAD


Hoy yo colgué mi dolor bajo un sol de verdad que secó mis tristezas 

y vi que la luz y el calor de un amor tan real disipó mis miserias 


No se aprende a vivir, sólo se vive y ya 

hasta que un día te amalgames con la tierra 


Cotidianeidad trascendental y saber reconocer lo que excede a la carne 


No se aprende a vivir, sólo se vive y ya 

hasta que un día te amalgames con la tierra 

Cuando golpea la verdad, emoción y rodilla en tierra.

jueves

tu mano me guía



El viento se siente, para que detenerme en las sombras?
tu mano me guía, me guía y nunca acaba de andar
es que a veces existe un divino presagio...
estabas triste, internado en tu viejo dolor 
y cuantas veces un instante bajo el sol de tu amor 
creí que el mundo destruiría mis verdades....
entonces la lluvia dirá! 
entonces la lluvia dirá!

ver esa luz es tomar una daga del cielo
quiero sentir así, ya no quiero aprender...
Y es que a veces existe un divino presagio... 
solo a veces existe un divino presagio...

Creí que el mundo destruiría mis verdades... 
Entonces la lluvia dirá, 
entonces la lluvia dirá...

Divino Presagio - Spinetta

miércoles

fuerzas





Dame fuerzas, Tú, quién quiera 
que seas:cielo diáfano,
coirón ardiendo en la pampa 
helada, sola luz,
luz entrando de pronto en la habitación
cerrada.


Macky Corbalán

martes

Ivamaría

Para todos la flauta

Joaquín va a ser mi sobrino.
Voy a tocar la flauta; para todos la flauta.
Todos los bebes se tranquilizan.
Les toco una canción de mi carpeta y se duermen.
Puede ser que mi flauta sea mágica y en mi barrio quedan relajados.

A todo el planeta entero.
End.



vamos Cori


                                             Vamos a remar,
                                             en un botecito,

                                                  rápido,
                                                  rápido,
rápido,
rápido,
en un botecito.

Vamos a volar,
en un avioncito,
rápido,
rápido,
rápido,
rápido,
en un avioncito.

Vamos a pasear,
en un cochecito,
rápido,
rápido,
rápido,
rápido,
en un cochecito.


(canción infantil española)

***ánimo con tus primeros pasitos***


viernes

camino


Un camino bueno

Debo haber elegido
un buen camino;
por aquí es fácil
estar cerca
de los cuises
y los pájaros
cantan
como si estuviesen solos.



Roberto Daniel Malatesta

martes

un lugar



Que haré con tu locura niño-pez
y con el vestido que me estorba en el silencio.

Qué estatuas de sal
dibujará el viento sobre el agua.

Carne de mí que voy dejando.
Alimento de peces han sido mis cabellos. 

He descendido a lo azul 
con un puñado de pájaros
que trinando se despluman de visiones. 

Qué haré contigo niño-pez
que de cantar no dejas
adentro de este mar que son mis ojos. 

R.M.R.

lunes

viernes

mi sol


Me robaron el sol, pero yo lo encontraré.
He arreglado un encuentro secreto con él,
como quien va por un diario clandestino 
o un material ilegal. Me llenaré el pecho
con grandes hojas de oro y lámparas para mi escondite.
Antes que hagan desparecer mi alma la haré circular
de mano en mano en la noche.


 Nikiforos Vretakos / Seis poetas griegos

lunes

de madre a madre




Tú, que te has levantado girada, porque las madres también nos levantamos del revés a veces, y has sonreído y dicho "buenos días" a tu hijo/a, con tu voz más dulce, te mereces un monumento.

Tú, que te has levantado girada y has sido incapaz de disimular, tú que has necesitado verbalizarlo y expresarlo en voz alta, te mereces un monumento.

Tú, que has aguantado la cuarentena de la varicela con un bebé/niño en casa y has participado en tantos juegos y has sobrevivido, cuando pensabas que no podrías más, te mereces un monumento.

Tú, que llevas 5 noches sin dormir más de 4 horas, por la “itis” de turno, y sabes que esta noche será la sexta, te mereces un monumento.

Tú, que has cogido parte de tus días de vacaciones para poder cuidar a tu hijo enfermo, porque este sistema patriarcal tan injusto no te da otra opción, te mereces un monumento.

Tú, que hoy (por lo que sea) necesitas un relevo urgente y sabes que el relevo no llega hasta las 5 de la tarde, y respiras y te reinventas, minuto a minuto, hasta las 5, te mereces un monumento.

Tú, que piensas “hoy no llego a la cena”, porque estás un poco enferma y cansadísima, y horas más tarde te ves tranquilamente cenando con tus hijxs y riéndote, te mereces un monumento.

Tú, que en un momento concreto has llamado a tu madre (que vive en otra ciudad) o a una amiga cercana para poder dormir y descansar, y no has necesitado excusas, te mereces un monumento.

Tú, mamá lactante, que pillas todos los virus de tu hijx (con lo que eso comporta) mientras le ayudas a inmunizarse, te mereces un monumento.

Tú, que das la teta a temperaturas increíbles, de día y de noche, y tienes más trucos que el almendruco para no pasar calor ni frío, te mereces un monumento.

Tú, que a veces has gritado y te has largado a la calle con un portazo, tú que has dejado salir la rabia y no te ha gustado, a pesar de que era necesario… Tú que no te has reconocido, pero te has perdonado, te mereces un monumento.

Tú, que no tienes una pareja o tribu que te apoye en la crianza, y te sientes sola, pero continúas día a día, te mereces un monumento (y una tribu).

Tú, que tienes una pareja que te apoya en la crianza y estáis en fase de conflicto, por mucho que sepas que es parte de vuestro aprendizaje, te mereces un monumento.

Tú, que has mirado a tu infancia cara a cara, que has hecho el viaje en pleno puerperio para sanar tu historia y llegar libre a tus hijxs,  te mereces un monumento.

Tú, madre bloguera, compañera de viaje virtual y de horas sin dormir, la que (sin saber cómo) encuentra tiempo para cada post, la que come a veces delante del ordenador, la que escribe hasta soñando, te mereces un monumento.

Tú, que ya los tienes en la adolescencia, y practicas cada día la confianza y el amor incondicional; tú, que a pesar de las mil dudas de esta nueva etapa, has decidido embarcarte en el viaje, te mereces un monumento.

Tú, que colechas feliz y deseosa cada noche, a pesar de dormir en posturas increíbles, tú la de la cama sin horarios, te mereces un monumento.

Tú, que estás teniendo un embarazo complicado y además has de cuidar a tu hijo/a mayor, tú la que convives con la esperanza y el miedo, te mereces un monumento.

Tú, que has cogido una excedencia para estar con tu hijo/a, y las estás pasando canutas, económicamente hablando, y aún así lo volverías a hacer (una y mil veces) porque es lo mejor que has hecho en tu vida, te mereces un monumento.

Tú, que has vuelto a trabajar sin ganas, porque quisieras quedarte con tu hijo, y lloras a escondidas en el curro y vuelves a casa, como alma que lleva el diablo, para sanar -con una dosis extra de cuerpo a cuerpo- el dolor mutuo de esa separación, te mereces un monumento.

Tú, que has ido a por el segundo, con una situación incierta en casa (sea la que sea), porque el deseo de ese niño por venir te estaba explotando en el cuerpo y jamás te has arrepentido, te mereces un monumento.

Tú, que has luchado por salvar tu lactancia, con uñas y dientes, da igual si lo has conseguido o no, tú que has encontrado como yo un hada madrina (de la teta), te mereces un monumento.

Tú, que das el biberón como si fuera el pecho, con esa ternura que me deja boquiabierta; tú, la reina del porteo, ya sabes quien eres, te mereces un monumento.

Tú que tienes un bebé estrella, o dos, o tres, con todo el amor y el dolor que eso comporta, te mereces un monumento.

Tú que no tuviste tu parto soñado, estuvieras muy informada o no (da lo mismo) y has sido capaz de aceptarlo y sanarlo, (o estás todavía a mitad camino) te mereces un monumento.

Tú, mujer y madre, que eres yo, que eres tú, que eres tu madre, tu abuela, tu linaje, tu hija y a la vez te sabes única e irrepetible, te mereces un monumento

Tú, la madre de x (y w, y z…), la de los sueños cotidianos, la de los imposibles posibles, la del cuidado, la del calor, aunque no salgas jamás en la prensa, sabes que con cada minuto estás cambiando el mundo…

No lo olvides.

No hay nadie como tú.

Eres una campeona!!!


Myriam Moya Tena

Maternar en Tribu




miércoles

El síndrome de Down y su Impacto familiar


por Paula Oyarzún (Chile)





Nadie está preparado para recibir la noticia del nacimiento de una persona con discapacidad, y el que diga lo contrario que tire la primera piedra.

El nacimiento de un hijo con síndrome de Down implica un impacto en lo más profundo del “YO” de los padres, que los remueve y muchas veces hasta los paraliza por un tiempo.

La sorpresa ante algo tan inesperado, como es el nacimiento de un hijo con síndrome de Down genera cambios sustanciales en la vida familiar, que trasciende más allá de la familia nuclear. Percibir preocupación y apoyo por parte de la familia de origen es fundamental y positivo para el afrontamiento de la situación y el futuro desarrollo de la persona con síndrome de Down.

Sabemos que la familia es un espacio relacional donde sus miembros interactúan entre sí, se consideran roles, jerarquías, funciones y principalmente es donde el niño con síndrome de Down se va a desarrollar durante su ciclo vital.

Los padres con hijos con síndrome de Down suelen incorporar nuevas rutinas que están orientadas a atender el tratamiento de la persona con síndrome de Down, lo que implica invertir mayor tiempo, dedicación y dinero en este hijo, afectando así la dinámica cotidiana familiar, la cual va a requerir inevitablemente un proceso de adaptación constante, es por eso que todos sus miembros, tienen que ser capaces de mantener la continuidad de la familia, por un lado y de conseguir el crecimiento, de todos sus miembros por otro.

A menudo pueden surgir problemas como falta de comunicación con la pareja, adicionalmente afloran sentimientos de pena, angustia, impotencia, cansancio, tristeza, pero también surge una reformulación de la idea de sí mismo la cual está ligada estrechamente a la identidad, logrando formar una percepción de nosotros mismos de mayor fortaleza para enfrentar situaciones inesperadas , nace una mayor capacidad de enternecerse con las cosas y desarrollar afectos incondicionales hacia los otros, acrecentando la capacidad empática y estableciendo mayores vínculos.

Paula Oyarzún S.
Psicóloga Clínica.
Magíster en Terapia familiar.
Paula.oyarzun@vtr.net

Tomado de:

http://www.down21.org/web

martes

ella y yo


La hojita más pequeña de hierba
nos enseña que la muerte no existe.

dar




Te doy mi cuerpo infinito y redondo de mujer-abrazo, mi cuerpo desnudo, sin tallas ni complejos … todo tuyo.

Te doy mi cuerpo sangre, mi cuerpo leche, mi cuerpo carne, mi vientre sagrado que te dio cobijo, su memoria abultada que te honra, sin tirantez, sin tiranías…

Te doy mi cuerpo hermoso de madre cercana a los cuarenta, de madre consciente, de madre instintiva, de madre deseante y saciada, de madre- vida

Te doy mi cuerpo de mujer cíclica con todas sus hormonas, mis subidones sin ascensor, mis altibajos sin escaleras, mis lunas ancestrales, mi menstruación roja y sagrada … me costó aprender a amarla, te enseñaré.

Te doy mi cuerpo amado, por papá, por mí misma, mi cuerpo placentero, mi cuerpo recolector de historias, mi cuerpo guardián de secretos, mi-tu morada.

Te doy mi cuerpo sabio con todos sus idiomas, con sus cartografías, sus recovecos… ningún hombre llegó donde tú llegas, ya no hay corazas.

Te doy mi cuerpo rebelde, mi cuerpo salvaje, mi cuerpo politizado, mi cuerpo insumiso, mi cuerpo que cuestiona el sistema capitalista y patriarcal, mi cuerpo orgulloso de mujer en lucha, aquí y ahora.

Te doy mi cuerpo-mente de adicta a la literatura, mi hermoso baúl de mujer culta, mis idiomas, mi música, mis libros, mis poemas… tanto que creía que sabía, hija mía, y sin embargo todo es nuevo.

Te doy mi cuerpo sin relojes, mis horas vivas, mi hermoso trabajo no remunerado, mis sonrisas sin límite, mi cercanía… te doy mis seis sentidos.

Te doy mi cuerpo cuando está sano, mi cuerpo cuando enferma, mis límites sobrepasados, mis deseos cumplidos, mis lágrimas, mis miedos, mi paciencia infinita, mis pequeñas victorias cotidianas… soy yo: tu madre, la que tan bien conoces, imperfecta y humana, con matices.

Te doy mi cuerpo Zambra, te lo presto, para que lo conviertas en campamento base y vayas, vengas, vuelvas…

tuyo, mientras tú quieras, ya lo sabes.



Myriam Moya Tena